De siestas y alboradas

 En el espacio inmensurable que nos separa,
 tu silueta, tus silencios y palabras permanecen,
 seducen, imaginaria y jugosamente.
 Me despiertas, difuso y fantasmal,
 me resistes la siesta, jugando con tus dedos
 mojados en mi cuerpo,
 los míos en tu cabello,
 susurrando y esparciendo miradas infructuosas.
 Y así continuamos, inexorablemente,
 en el tiempo inexistente
 sin irte, sin dejarme, sin querer que me dejes…

 …Y el espacio ya es confuso…
 y las distancias se pierden…
 las estructuras se caen…
 y yo necesito verte

 Y continuas así excitándome
 con tu alma y con tu mente,
 tu en mi eterna siesta
 en siestas desparramadas,
 y yo por tus alboradas.