Chamanismo y psicología, “LOS GUACHOS”, de Roberto M. Torres


“Los Guachos” es la obra en la que el psicólogo Roberto M. Torres relata su acercamiento a un chamanismo occidental. Vinculada por ciertos críticos con Carlos Castaneda (autor del popular Las enseñanzas de Don Juan), el libro descubre además puntos de contacto con la corriente psicológica de Jung y la literatura (y búsqueda) de Herman Hesse – según el mismo.

La trama es “un relato personal”, a partir de su encuentro con Octavio, un chamán del Perú. “Mi relación con Octavio surge en Perú, en un momento en el que yo era muy chico y me fui a buscar algún conocimiento, alguna verdad. Ahí conocí a Octavio, quien forma parte de un linaje chamánico más ligado a nuestra cultura judeo-cristiana. Ahí comienza una relación donde comienza a transmitirme sus conocimientos, que es lo que relato en el libro”, explica Roberto.

De esa manera, los conocimientos absorbidos se combinaron luego con lo mamado de Jung y Hesse, lo que terminó redondeando el carácter general de Los Guachos. “Por supuesto que Jung tiene una visión trascendente de la psiquis humana . Ya desde el principio empieza a entender la psiquis como el alma, con toda una visión trascendente, una psiquis dispuesta, con una naturaleza buscadora de su verdad espiritual. Y con un inconsciente colectivo plagado de fuerzas misteriosas, que son las que componen el alma humana. Toda esta perspectiva se condice bastante con todo este conocimiento que yo había recibido antes. Y Herman Hesse es el clásico del pibe que comienza a buscar por algún lado, entonces ahí te encontrás con El lobo estepario que de alguna manera muestra la sombra personal, diría Jung, toda la patología. Demián de algún modo empieza a hacer una crítica profunda de algunas cuestiones culturales y religiosas y por supuesto Sidharta, que conecta directamente con todo lo espiritual”.

Bautizada a partir de la voz indígena con la que se denomina al huérfano (y con la que Roberto metaforiza a los huérfanos de su propia cultura que apuntan a encontrar el conocimiento), esta primer obra del escritor fue paralelizada por algunos críticos con la de Carlos Castaneda, quien realizó sus escritos partiendo desde ciertos preceptos antropológicos. En el caso de Roberto, en cambio, la psicología no incidió en su experiencia. “Yo empecé haciendo prácticas de yoga, después me conecté con Octavio y una vez que volví de Perú empecé a estudiar psicología, y ahí me conecté con Jung. Y respecto a Castaneda es otro tipo que en realidad encontró una forma de chamanismo distinta”, distinguió.

Por su parte, el escritor no apunta a hacer de Los Guachos una vía de ingreso a los conocimientos del alma, del espíritu, como un acercamiento a lo chamánico. “Eso no es un deseo personal, no podría serlo. Ojalá todo el mundo despertara, más allá de Los Guachos, y entendiéramos que estamos acá para otra cosa, y no solamente para ganar dinero, que es lo que hacemos todo el tiempo. Pero no hay una pretensión directa sobre Los Guachos, simplemente es un aporte más”.

Roberto realiza talleres semanales de conocimiento (si bien es dificil definir esos talleres) en la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, donde se comparan las diferentes psicologias, las filosofias y religiones, con el objetivo de crear conciencia critica, sobre todo y basicamente , de uno mismo. También retiros anuales de silencio y meditacion a diario.