Cuento de Ciencia Onirica, #3 : La llave magica


  Como catarata a traves de los ojos, se me metían las nubes de la tormenta lejana, a la que yo miraba en silencio, profundo silencio. 
  Se desarrollaba allá lejos en la línea del horizonte, donde termina el mar.  Poco a poco se fusionaron mar y nubes, en un gris tumultuoso y definido, y lo que era lejano y sin forma cobró vida, acercándose mas y más a nuestro lado.
  Criaturas tecnológicas primero, bestias despues, jinetes en sus armaduras élficas luego, todo un ejercito inmenso, inagotable de seres llegó a la costa de nuestra tierra firme. Mis ojos estaban casi agotados de ver tanto detalle, tanta hermosura, tanto universo.
  Uno de ellos, el mago, sacó su llave de madera, grabada con símbolos incomprensiblemente amigos.  Y con la llave abrió la puerta inexpugable de nuestra ciudadela, ese cubo verde esmeralda, labrado en bajorrelieves negros, sin cerradura y que creiamos cerrado para siempre. 
  Entraron.
  Entonces, el mas viejo y sabio de los generales del ejército extranjero pidió hablar con el mas viejo y sabio de nuestros generales. Le formuló una pregunta tonta de respuesta obvia, en nuestro idioma para nuestra sorpresa. Yo me reí : ¿Tanto despliegue para esto? Pero entonces comprendí que asi comenzabamos a entenderlos , nosotros a ellos y ellos a nosotros. Y que eso era asombroso, mágico y misterioso.
  

La Ka’aba de la Meca (mi Meca), el cubo que abrió la llave mágica.