“La época de Europa ha pasado ya” – entrevista a José Luis Sampedro

Jose Luis Sampedro, español, de 94 años, humano, solidario, socialista y europeista él. Su crítica es directa contra esos propios gobiernos europeos que se dicen socialistas (!)….  y que en estos 40 años no supieron armar una Europa libre e independiente del mercado y sus mercaderes financieros.  “La época de Europa ha pasado ya” dice él, y yo salto de alegría por eso!  






Entrevista original en el medio iEco

“Aboga por una economía más humana, más solidaria, capaz de contribuir a desarrollar la dignidad de los pueblos”. La primera definición que da la Wikipedia en español de José Luis Sampedro no podría ser más acertada. En una entrevista sobre la crisis europea, el futuro del capitalismo y el presente español, el economista y escritor de 94 años, conocido en la Argentina por novelas como Octubre, Octubre o La sonrisa etrusca, toma posiciones desde la primera pregunta.
– ¿Fue la convocatoria frustrada de un referéndum en Grecia lo que terminó con la dimisión de Silvio Berlusconi en Italia? ¿O fueron los mercados?
– Los mercados. En todo caso, si a Papandreu se le ocurrió convocar el referéndum, fue porque lo presionaron los mercados.
– El país que pide prestado, ¿no acepta el juego del que le presta?
– Bueno, ¿pero cuál es su juego? Primero, no hablemos de los mercados sino de los mercaderes, que es una cosa distinta. ‘Mercados’ es una abstracción que desculpabiliza las cosas. Parece como si fuera el destino y no es así. Son unos señores que tienen el poder del dinero y fuerzan las cosas. ¿Por qué ocurrió la crisis? Porque estos señores forzaron las cosas y entraron en operaciones completamente irresponsables, no porque los países les hubieran pedido mucho crédito. Empezó en Estados Unidos con los bancos haciendo que la gente pobre comprara. Se dieron toda clase de facilidades para tener más clientes, ser más importantes, tener más volumen… Esa codicia de los mercados es la que ha desencadenado todo. El juego de los mercados debía haberse atajado hace mucho por los defensores de los intereses del pueblo, que eran los gobiernos y que no lo atajaron. Por eso los mercados pudieron lanzarse hasta que llegó un momento en que se pillaron los dedos con sus propios atrevimientos. Hay que darle la vuelta a la cuestión.
– ¿Cómo puede un gobierno resistir la tentación de permitir estas herramientas financieras en el momento en que parecen estar generando riqueza?
– Evidentemente, el crédito es necesario para el funcionamiento de la economía. Nadie lo discute. Ahora bien, el crédito responsable. Lo que pasa es que no se conforman con ganar dinero con el dinero de los demás. Quieren un poder político que además tienen, porque como financian campañas públicas o resuelven apuros, tienen agarrados a los gobiernos.
Lo monstruoso es que no hay duda de que la crisis empezó por el abuso de los financieros. Se pillaron los dedos y ahora quieren recapitalizar la banca estrujando a la gente. No les importa privar a los pueblos de dinero que podrían aplicar para sus obras, o perjudicar a la educación pública que da oportunidades a la gente. No les importa que se privaticen bienes nacionales para que les paguen a ellos, no. Ellos quieren cobrar.
Ante esa pretensión, que es la del mercader de Venecia de Shakespeare, que quería la libra de carne si no le pagaban, alguien tiene que defender a los pueblos, que son más débiles que los banqueros. Eso tendrían que hacerlo los gobiernos pero resulta que los gobiernos no defienden a los pueblos. Veintisiete gobiernos europeos no tienen capacidad ni siquiera para crear una oficina oficial de calificación de riesgos, algo que a mí me asombra. ¿Por qué tienen que decir tres empresas privadas, que se lucran profundamente con ello, si el país tal es solvente o no? ¿Por qué no se hace eso con una entidad oficial, lo mismo que se hace para la sanidad o para otras cosas?
– Porque los gobiernos se tendrían que evaluar a sí mismos…
– Bueno, pero ya también se evalúan cuando crean una oficina internacional para la salud que mide los efectos de la lucha contra la tuberculosis…. ¿Acaso no hay una división de poderes en las instituciones que permite esa auto evaluación?
– Es más tentador modificar una nota que va a suponer millones de euros en el presupuesto. Los incentivos de una agencia reguladora estatal parecen más viciados…
– ¿Más que los de la reguladora privada? ¿De quién son los intereses que defiende la privada? Si la pública defiende intereses, serán los de los gobiernos. Después de todo, los gobiernos son votados, pero a las tres agencias no las votó nadie y tienen un poder superior al de los 27 gobiernos de Europa.
– ¿Cómo propone terminar con esa vinculación entre el sistema financiero y el poder político?
– Lo que está pasando es que no hay democracia real. Las votaciones no sirven para nada porque no hay demócratas y no hay demócratas porque la domesticación de los pueblos empieza en la educación. En la infancia se educa para tener gentes sometidas. Una vez que está eso hecho, la democracia no se puede arreglar. A largo plazo, la solución es la re-educación, pero a corto plazo, la solución es lo que está pasando: que empiece la gente a sublevarse contra eso, a reclamar contra eso, en Europa y fuera de Europa.
El valor supremo del sistema capitalista es el dinero. Fue inventado hace cinco siglos para enfrentar unos problemas que la Edad Media no resolvía, pero ahora han cambiado las cosas. La técnica ha evolucionado de una manera fabulosa. La lógica del capitalismo, que es tomar decisiones exclusivamente por el beneficio monetario a corto plazo, ya no funciona. El desarrollo que llamamos sostenible es completamente insostenible. Estamos ya en siete mil millones de habitantes cuando hace sólo 100 años, éramos dos mil millones, ¿se triplicó la capacidad productiva del planeta en un siglo? Los que estudian la huella ecológica dicen que no, que desde los años 90 estamos destrozando más de lo que creamos. ¿Por qué se produce eso? Porque el sistema piensa en el beneficio y el rendimiento inmediato.
La informática, con Internet, los blogs, Twitter y todas esas formas de difusión y comunicación han alterado ya las relaciones entre los seres humanos y están transformando las actuaciones políticas. Las fuerzas más conservadoras, los dueños del dinero, se ven amenazados por esto que no pueden controlar ni dominar, ¿cómo censuras Internet? ¿Cómo evitas las comunicaciones? No lo pueden impedir.
En el fondo del problema económico hay un problema político. Algo parecido a lo que ocurrió con el levantamiento del ’68 en París. Pero entonces hubo una reacción contra lo que empezaba ocurrir. Consiguieron refrenarlo y por culpa del miedo vino el neo-liberalismo de la Thatcher y Reagan. El miedo es mucho más poderoso que ningún otro móvil. Tenían miedo, montaron el neo-liberalismo y se justificaron ideológicamente con economistas. Como decía muy bien Galbraith, en los últimos decenios del siglo XX, la mayoría de lo que han dicho los economistas importantes, como Milton Friedman y demás, era lo que querían oír los poderes establecidos. Se legitimaban a sí mismos.
Ahora, una de las formas en que quieren imponer su poder es a través de la deuda y de los créditos. Toda esta presión es mucho más política que económica. Pensar que países ricos de Europa, como Alemania, necesitan urgentemente que los griegos paguen… eso no se lo cree nadie. No tienen esa urgencia. Lo que quieren es ejercer y demostrar su poder y lo están demostrando. Agarran unas democracias y cambian, sin elecciones y sin pueblo, al gobernante.
Así como hace 500 años una sociedad feudal se enfrentó con unos problemas que no podía resolver, ahora una sociedad basada en el valor supremo del dinero se enfrenta con una técnica y posibilidades de acción que no son los de su tiempo.
– Frente a la solución de austeridad más desregulación que aplica Europa para combatir la crisis, Brasil y la Argentina optaron por el keynesianismo de aumentar el gasto público, ¿qué opina?
– Yo soy mucho más keynesiano, ¿qué pasó con la crisis de 1929? Que no salieron hasta que no llegó Roosevelt, tomó las riendas y se dedicó a construir el pantano de Tennessee y las obras que se hicieron entonces. Yo soy partidario de evitar gastos injustificados, pero gastos de inversión, ¡claro que sí! ¿Cómo vamos a tener crecimiento sin inversión? Se dice que hay que crear confianza, pero hombre, si los empresarios ven que se hacen obras públicas, pues se van animando.
– El problema de ese planteamiento es la inflación…
– Sí, claro, el problema es la inflación, pero bueno, ¿y el otro problema contrario? Por el método de los ajustes brutales no estoy. Una cosa que me indigna profundísimamente son los recortes a la enseñanza. A lo mejor es porque fui profesor toda mi vida, pero me parece un robo tan brutal a la clase pobre que es indignante. Si usted se dedica a degradar la enseñanza pública, como pasa en Madrid, y a darle más dinero a la enseñanza concertada (colegios privados financiados parcialmente por el Estado español), por muy buenos que sean los profesores de la pública no van a poder trabajar igual de bien con clases numerosas… Lo que termina pasando es que hay una enseñanza privada financiada con fondos públicos y una enseñanza pública que no funciona. Entonces se dice que los padres tienen derecho a elegir la educación de sus hijos pero es una mentira brutal porque el obrero no puede elegir un sitio u otro. Él querría llevar a su hijo a la concertada, pero como tiene que pagar, no puede. Así que se toma el dinero del pueblo y se dedica a la educación de los privilegiados que luego serán los que mandan. Y al otro le dicen que elija, pero elige lo que le dan. Un robo monstruoso.
– ¿El gobierno de Zapatero tomó medidas de desregularización que al PP no se le habrían permitido?
– Lo lamento, pero el partido socialista fue poco socialista. Un partido que organiza el viaje del Papa, por poner un ejemplo concreto… ¿qué sentido tiene eso en este momento de crisis? Frente a la Iglesia, el PSOE fue absolutamente entregado, derribado, no fue socialismo. Además de las privatizaciones… Mire usted, es una pena, pero socialismo socialismo no hemos vivido mucho. Eso desengaña a los votantes del socialismo. La derecha cuenta con una ventaja y es lo que llaman en Estados Unidos los family values, un bloque tradicional que le es fiel, haga lo que haga y apoyado por la Iglesia, que también quiere el voto tradicional. Esa gente vota al PP como sea.
Yo no estoy contento con ninguno, pero claro, entre que gobierne el socialismo o el PP, yo prefiero el socialismo con todos sus defectos. El gobierno del PP, a mi juicio, es insensible. No tiene escrúpulos de ninguna clase. Si hay que hacer recortes, los hará tan tranquilo y obedecerá por completo lo que le manden los bancos o los de más allá.
– Uno de los eslóganes de campaña del PP es que van a recuperar la economía, ¿qué opina?
– Yo no tengo ninguna confianza en que venga el PP y resuelva el problema. El problema español no es un problema aislado. Es un problema de Europa entera. Lo mismo que no se puede decir que Zapatero tuvo la culpa de la caída de los bancos en Estados Unidos, tampoco se puede pensar lo contrario, que porque viene Rajoy se arregla España. Si Rajoy arreglase España, arreglaba Europa, ¿quién puede esperar eso? Quizá Rajoy lo espera. Yo no.
– ¿Europa está siendo muy lenta para tomar las decisiones que podrían sacarla de la crisis?
– Igual que no ha habido socialistas, sino socialdemócratas, que es una forma de derecha civilizada, Europa no ha estado nunca unida, ni lo va a estar, y mire que yo soy europeísta: tengo un libro de 600 páginas del año sesenta y tantos sobre la unión de Europa. Pero se ha convertido en un círculo de intereses nacionales y ahora se comprueba que nunca ha estado unida. En algún momento podrá tener un simulacro de unidad, en el sentido de que sea un área de cultura en medio de un gobierno mundial, pero que sea una unidad de verdad, no lo será nunca. La época de Europa ha pasado ya.
– Muchas gracias, terminamos con la entrevista…

– Todo ha de terminar, ¿ve usted? Hasta el capitalismo.