El Símbolo Quincunce (nahuatl)


Existe un símbolo en la cultura nahuatl, el quincunce, cuatro puntos unidos por un centro, que indica el punto de encuentro entre el cielo y la tierra; es a la vez el corazón, lugar de reunión -y superación- de los opuestos como la materia y el espíritu. Es también el corazón del cielo. Es Ollín, el principio del movimiento, símbolo de la intensa dinámica espiritual que no se detiene. (*)

En muchos paradigmas existe el elemento de la dualidad como eje de la vida. En la cultura mexica, por ejemplo, para el fuego, existe al agua; para la muerte, la vida. Cada objeto y esencia que habitaba la tierra tenía su lado opuesto. La representación de esta diosa creadora lo vemos en Coatlicue.

En ella convergen no sólo las polaridades de la fertilidad y la muerte, sino una síntesis de significaciones. Los principios Ometecuhtli-Omecihuatl, Señor y Señora de la dualidad. De este divino principio dual masculino y femenino, emanó todo el universo.

Este Dios-Diosa tuvo cuatro hijos, los cuatro Tezcatlipocas, representados por un color particular, y uno para cada dirección del espacio:
  • Xipetotec, el colorado  (oeste)
  • Tezcatlipoca, el negro (norte)
  • Quetzalcoatl, el blanco  (este)
  • Huitzilopochtli, el azul (sur)  

                                      ¿Mi quincunce?



(*) “Una
introducción a
la cosmovisión indígena americana”,  Carlos Martínez
Sarasola.