Confundir los intereses de Repsol con los de España


Confundir los intereses de Repsol con los de España es un insulto a la inteligencia de los españoles.  Aquí, dos lecturas muy acertadas de la realidad en el mundo de los negocios – que de eso se trata todo esto.

  

Jose Alemán , “Repsol ex-pañola”
A Franco le salían más baratas las concentraciones de la Plaza de Oriente que a Repsol mover el patriotismo del Gobierno, secundado por la oposición psocialista y la mayoría de los medios informativos contra la decisión argentina de arrebatarle YDF a Expaña. A Él le bastaba dar la orden, mientras que la petrolera expañola ha tenido que meter en nómina, o en el más discreto capítulo de Atenciones, a buen número de políticos fuera de juego o en activo y hasta gobernando; insertar, durante años, publicidad a lo bestia en los medios impresos y audiovisuales; financiar programas de radio y TV y patrocinar todo lo patrocinable. Así se entiende la unánime condena de los concernidos al “expolio” que obtendrá del Gobierno respuesta “contundente”, al decir de Soria del que ya no sabría decir si se las busca o se las encuentra. Para él, se trata de un acto de hostilidad contra España, contra los españoles y contra el Gobierno pepero. Y no sé si contra el Real Madrid.

Entre 2008 y 2011, los activos de YPF se incrementaron en un 45%, sus deudas en un 204%. Fue 2008 el año en que Ernesto Eskenazi tomó el 25,46% de las acciones de YPF sin desembolsar ni un maldito dólar. Compró con créditos que se comprometió a devolver con cargo a los beneficios y héte aquí que, también en 2008, acordó YPF repartir en dividendos nada menos que el 90% de las ganancias durante diez años. Antonio Brufau, presidente de Repsol, dice que el valor de su participación en YPF es de unos 8.000 millones de euros, pero no habló del montante de la deuda contraída gracias a la política de reparto de dividendos que algunas fuentes cifran justo en esa misma cantidad de valoración. Todos esos trasteos en YPF fueron consentidos por los directivos de la misma Repsol que los patriotas se disponen a defender y viva Perejil.

Juan Torres Lopez, “Repsol no es España”

La única manera de entender las razones que provocan el furor con que el gobierno español, los medios de comunicación y tantos tertulianos de toda laya defienden a Repsol no puede ser otra que comprobar el amplio listado de ex autoridades del Estado, incluyendo actuales ministros, que han estado en su nómina, las miles de páginas y horas de su publicidad que financian a los medios y quién sabe qué otro tipo de influencias más inconfensables e inconfesadas.
Defender la españolidad de Repsol es algo demasiado forzado y olvidar que los que ahora lo hacen con tanto ímpetu fueron, en su gran mayoría, los que promovieron y llevaron a cabo la privatización de empresas que entonces sí que eran efectivamente españolas, no solo porque la totalidad o la inmensa mayoría de su capital era español, lo que quizá incluso sea lo de menos, sino porque la estrategia empresarial que perseguían respondía a intereses nacionales y no globales que apenas si repercuten en el progreso de España y en el bienestar de sus ciudadanos.