Relato Corto #4, “Granada”


Siguiendo con la serie de relatos cortos recientemente inaugurada, ahora le toca al Cuchillo (tijax en maya, Etznab en yucateco ), otro sello solar dentro del calendario sagrado maya (Tzolkin)  Realismo mágico, tiempo pasado, y primera persona. “Granada” es el título del mismo. La ofrenda en el altar, a través de las manos.

 

Después de enviarme esa misiva, esa noche, al volver, ella me ofreció una
fruta, de color rojo, del tamaño de mi puño, que al morderla abrió
sus concavidades repletas de perlas rosadas, rojas carmesí,
sanguíneas, y marmoladas : Una granada dulce, fértil, jugosa,
sabrosa – abierta en mi mano.  Los reflejos de la luz es esas perlas se deshacían en
mi boca. Luz en mi boca. Eran como espejos, yo no podía dejar de
degustarlas y mirarlas. Como paradoja de una percepción, eran luz en
mi boca. ¿Una ilusión? .
Deseoso, comí ahora de ella, ella misma, ella mi granada femenina. Ella,
jugosa, rosada, sanguínea, me llenaba la boca. La abrí y la penetré
suave y dulce, y su expresión de ojitos doblados hacia atrás,
incrédulos, girados de goce, se encontraban aquí y ahora y en ningún otro lado ni tiempo posibles porque simplemente no había otro
lugar ni tiempo ni nada más. Yo la detenía a ella imponiéndole este
aquí y ahora, y ella me detenía a mí, con sus manos, porque ya no había mas profundidades que seguir alcanzando . Una danza de dos para
salvarse mutuamente.
Mis ganas de robarme todo su conocimiento y secreto, de ponerme a su par,
de bajarla del templo femenino para hacerla un igual concreto y real
en esta danza nuestra. Sintiendo como me espera, abre y recibe con
hambre, mucha hambre, más hambre por su hombre, hambre del hombre de
ella, por ella, y porque ella lo ama. Aquí y ahora, solo existíamos ella y yo.


@copyright 2014 martin d cernadas