¿Somos cerebros flotando en líquido en una cubeta?


“No sabemos que no somos cerebros, flotando en el líquido contenido

en una cubeta de laboratorio, conectados con un computador que

nos provee de las experiencias que tenemos en cada momento y bajo

el control de algún técnico/científico inteligente (o bondadoso, o

malévolo, dependiendo de los gustos de cada cual). No lo podemos

saber porque, en el caso de que lo fuéramos y si el científico tuviera

éxito, nada en nuestra experiencia nos revelaría que lo somos. Por

hipótesis, nuestras experiencias serían idénticas a las de algo que no

fuera un cerebro en una cubeta. Dado que cada uno de nosotros sólo

puede apelar a su propia experiencia, y como la experiencia es idéntica

en cualquiera de las dos situaciones alternativas, nada hay que pueda

revelar cuál de las situaciones es la que de hecho se da.”

Se hicieron refutaciones a este hipótesis escéptica (ver Hillary Putnam) a traves de la semántica (“externalismo semántico”) que obviamente no son aceptadas por quienes aceptan al “cerebro en cubeta”. Excepto si consideramos algo mas radical aun dentro de la hipótesis :

   

  • Yo soy un cerebro en una cubeta cuyas experiencias son azarosamente causadas por una supercomputadora, y no hay conexiones causales sistemáticas entre las funciones del programa informático de esa supercomputadora y mis experiencias recurrentes.
  • Mis palabras fallan al referir a las cosas de mi mundo, y no se pueden asignar con propiedad condiciones de verdad a mis proposiciones.
  • Consecuentemente estas proposiciones fallan al expresar pensamientos con contenido. 
  • Se me pide entonces, que contemple la posibilidad de que no estoy pensando pensamientos con contenido vía proposiciones con sentido que poseen referencia y condiciones de verdad.
  • Pero si esta “posibilidad” es tal, entonces no existe tal cosa como un argumento escéptico sobre el que estoy reflexionando.
  • Luego, esta hipótesis radical escéptica es al final auto refutatoria.