Relato Corto #9 “Uma y Sean”

Uma, una mujer fuerte pero quebradiza, me invitó esa noche a compartir su cuerpo. Me miraba y me susurraba cara a cara en su habitación, con luz baja, con el foco puesto en el sentir mas que en el ver. Sean, su pareja, de ojos azules cálidos y pelo morocho rimbombante, la acompañaba.

Se acostó desnuda de espaldas a la cama, se abrió y estiró sus brazos hacia mí, pidiéndome. Lentamente gateé toda mi integridad felina hacia ella, en cuatro, abriendo camino entre esas dos sequoyas enormes que tenía por piernas, blancas y magníficas, dos serpientes que se enroscaban en mi cuerpo, su caducéo. Empujándolas leve pero firmemente para hacerme camino, posando mis manos en su vientre, empujando peso allí. Sus ojos saltaron con la nueva sangre refluída, se abrieron más sus iris, sus cejas se expandieron mas arriba, y su cuello apenas perceptiblemente hizo un movimiento hacia atrás.

Hice mi camino hasta posar mis labios en los de ella y decirle todo lo hermosa que era, lo cálida que la sentía, y lo dulcemente suave de su piel . Susurros extasiantes para oídos sensiblemente ávidos. Contacto delirante para una piel reseca. Cuando la toqué húmeda y mojada, tembló y gimió inaudiblemente, conteníéndose para sentir más.

Lentamente seguí abriendo camino dentro de su cuerpo . Muy lentamente. Y más le hablaba, la miraba, y la besaba, más su corazón galopaba en su pecho, golpeando y golpeando como cimarrón liberado para la ocasión. Mas y mas camino, mas y mas ojos cerrados, y abiertos, y cerrados, y abiertos, sin mirar, sino sintiendo.

Veían sintiendo.

Mis manos tomaron sus piernas por sus rodillas, una cada una, las abrieron, buscaron la parte posterior de sus muslos, y avanzaron empujando las piernas hacia su pecho, casi hasta tocarlas con sus senos. Y me erguí sobre mis rodillas. Levantando luego su cadera desde abajo, la calcé contra mí. Ya tenía a mi hermosa Uma, toda entregada para mí. El juego rítmico jadeante comenzaba a sumergirse en un ambiente líquido y sin pausa ni prisa. Y ella expresó en palabras -para mi absoluta satisfacción- todo lo que estaba gozando.

“Me encanta tu cuerpo” – me dijo.

Y ella tan suave, increíblemente suave, cálida, era la seda del capullo que quiere explotar. Fué entonces que inconcientemente apuré mi ritmo, un frenesí me tomaba poco a poco.

“No te apures así” – se quejó sin quejarse, me dijo sin decirme, me llamó para que estuviera atento. Se fué del momento .

Y luego llamó a Sean para que se sumara a nosotros.

Le pidió a él que la penetrara en lugar mío.

Y me pidió a mí que penetrara a Sean.

Mientras Sean montaba a la hermosa Uma, yo lo montaba a él.

Un trío a pedido de Uma, para que ella sintiera el placer de sus dos más amados en la misma cama en el mismo momento. Corazón femenino deseoso de tener y unir en un solo instante, amor y placer .

Finalmente Sean se hizo a un lado para que yo terminara con Uma.

Cuando el corazón de Uma dejó de galopar, cuando su aire volvió a su centro, cuando su sangre bajó de sus ojos, Uma llamó a Sean.

“Vamos mi amor” – y se fueron juntos.

Yo me quedé preguntándome qué había hecho mal.

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