El capitalismo en el siglo XXI : ¿qué hacer con él?


En lo relativo a la economía a nivel Estados Nacionales, hemos visto fracasar durante el Siglo XX varias teorías llevadas a la práctica. Pasando por el comunismo marxista hasta el capitalismo salvaje de principios de ese siglo. El capitalismo como tal (economía de mercado basada en la propiedad privada) sigue perdurando, mas amortiguado, con Estados que implementaron políticas sociales, y otros Estados que empezaron a practicar el capitalismo a falta de teorías exitosas , mas tardíamente. 
Parece ser entonces, que el capitalismo fuera la única forma probada en que un Estado pudiera organizarse. Pero implícitamente contiene dentro de sí una contradicción esencial, asi la llamo yo. Aprovechando la moda del autor Thomas Picketty, la recordamos, si bien para el esa contradicción es central :
La contradicción central del capitalismo: r > g 
La conclusión es que una economía de mercado basada en la propiedad  privada – sin regulación- contiene  las  poderosas  fuerzas  que amenazan a toda democracia : siempre el capital tenderá a acumularse a sí mismo, vale decir, “la tasa privada de  retorno del capital, r, puede ser significativamente mayor durante  largos períodos de tiempo que la tasa de crecimiento del ingreso y de salida, g. “ . O sea,  “r > g” implica  que  la  riqueza  acumulada  crece más rápidamente  que  la  producción  y  los  salarios. Es una  contradicción  lógica  fundamental. El  empresario  tiende  inevitablemente  a convertirse en rentista.
Para “corregir” al capitalismo, según el citado autor, “la  solución  correcta  es  un  impuesto  anual  progresiva  del  capital. Esto  hará  que sea posible para evitar una espiral sin fin no igualitaria, preservando la competencia y los incentivos para nuevas instancias de la acumulación primitiva”
Impuestos al capital (todo, financiero e inmobiliario por cierto). Esa frágil solución es lo que propone para apaciguar el fin inevitable, de un supuesto capitalismo inexorable e infinito, siempre asumido como tal, por un economista cómodo en su estructura. 
Sería algo parecido a pasear por la vereda a un león incurablemente salvaje, con un collar para gatitos caseros, y creyendo que se tiene el control del asesino. Mas interesante, a mi gusto, hubiera sido imponer límites máximos y mínimos a esa acumulación : Paredes altas donde el león no puede saltar.
Pero una solución esta fuera del capitalismo, y siendo realmente paralela y alternativa. Para un Estado Nacional democrático y capitalista, por caso (o cualquier otro tipo de economía que organizase) seria mas que interesante permitir que las comunidades autónomas (grupos civiles, sean asociaciones cooperativas o de otra índole) practicasen su economía de escala usando sus propias regulaciones, por fuera del mercado estándar y de la propiedad privada, si así lo estableciesen, y que los términos de su intercambio lo definan ellos. Una economía alternativa. No un mercado negro, ilegal, que no tributa al Estado Nacional. Sino que tributa cuando tiene que intercambiar con el mercado y la propiedad privada. Una comunidad autosuficiente que cooperativamente reparte el trabajo, el precio, define el valor y cobra sus tributos internamente. Y paga impuestos cuando vive en la otra realidad capitalista.
¿Que tan preparado esta el Hombre del Siglo XXI para organizar los Estados Nacionales, los Bloques Regionales, las Alianzas Hemisfericas y al mismo tiempo permitir las autonomías  comunitarias y regionales, que implícitamente tienen la semilla de la supervivencia? 
Porque cuando el león capitalista se haya comido a todos, ¿donde estarán los que hayan sobrevivido a la contradicción esencial?
A tu salud.