Encuentro con la propia sombra. Siglo III dc : un método.


“¿Que vé entonces la mirada interior? Al despertar no puede ver completamente los objetos brillantes. Por lo tanto el alma debe primero ver las bellas ocupaciones, después las obras bellas, no las que producen las artes sino la de los hombres honestos; después mira el alma de quienes producen las bellas acciones. ¿Cómo pues puedes ver el tipo de belleza propio de un alma buena? Retorna hacia ti mismo y mira, y si no te ves bello, del mismo modo como quien esculpe una estatua, que debe ser bella, elimina esto, limpia aquello, pule una parte y aclara la otra, hasta que revela en su estatus un bello rostro, igual tú, elimina cuanto excede, corrige lo torcido, aclara lo oscuro, hazla brillar y no te detengas ‘esculpiendo tu estatua’ hasta que el resplandor deiforme de la virtud irradie sobre ti y hasta que veas la ‘templanza entronizada en su sagrada base’. Si has llegado a ver esto, y lo ves, y estas puro serenamente contigo mismo, sin que nada te impida unificarte de este modo ni teniendo ninguna otra mezcla interior, sino absolutamente tú mismo, solo luz verdadera, no medida por magnitud ni limitada por figura en cuanto a lo pequeño ni en cuanto a lo grande, que crece indefinidamente sino totalmente sin medida , como mayor que a toda medida y superior a toda cantidad; si ves que has llegado a ser así, entonces ya has llegado a ser visión, puedes confiar en ti y habiendo ascendido en esto, no necesitas de quien te lo indique, concentrándote, ve; porque este es el único ojo que ve la gran belleza. …”

Tan temprano como en el Siglo III dc, ya existía un método de auto-observación y auto-reflexión para el trabajo personal sobre la propia psiquis. ¿Y porqué orientarla a buscar la Belleza, el Uno? El marco teórico de Plotino es el del realismo fenoménico, dentro del cual todos lo seres no son sino reflejos de una realidad en sí inimaginable, y esencialmente inmanifestable : El Uno , el Bien, la Belleza. Con ese marco, pues, la auto-observación es preparar, y colocar al ojo del observador, en la misma belleza a la cual aspira :

“…Pero si alguno llega al espectáculo con los ojos legañosos e impuro o débil, no siendo capáz por cobardía de mirar a lo que es sobremanera brillante, nada ve, aunque otro le muestre lo que es posible ver , puesto que está presente. Porque es una necesidad que el vidente se aproxime a la contemplación, hecho pariente y semejante a lo que vé. Ya que nunca un ojo vió al Sol sin llegar a ser soliforme, ni un alma podría ver la belleza si no es bella. Sé pues primero totalmente deiforme y bello si aspiras a ver lo divino y bello. Porque primero el alma ascendiendo llegará al Intelecto y allí conocerá las ideas , totalmente bellas, y sostendrá que esto, las ideas, son bellas porque todas las cosas son bellas por ellas, por los vástagos inteligibles y por la esencia. Pero lo que está mas alla de esto lo denominamos Naturaleza del Bien”

 

Estos párrafos son de Las Enéadas I, 6, 9. de Plotino , recopiladas por su discípulo Porfirio hacia la segunda mitad del Siglo III dc, en la ciudad de Roma, donde su maestro dió clases por 26 años. Plotino a su vez estudió por 11 años con su maestro Amonio Saccas, en Alejandría, Egipto (al igual que Orígenes). De él hereda la tradición de los misterios eleusinos. Pero Plotino vá mas allá, y tiene su propio pensamiento según su experiencia personal. Distingue las Tres Hipostasis (Uno/Bien/Belleza , Intelecto/Nous , Alma) pero le otorga preponderancia al Intelecto. Es Jamblico quien lo corrige a Plotino, balanceando esta experiencia del Alma, para que no quede tan polarizada dentro del Intelecto.

 

Bibliografía : “Plotino y las Tres Hipóstasis”, por F. García Bazán, El Hilo de Ariadna, 2011, Buenos Aires. Que trabaja con la edición española de las Eneadas, de J.Igal, Bibiolteca Clásica Gredos, 1982, Madrid.

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