El don del aire es como la celda de un panal


(‘La Selva’ -aka ‘La Montaña Sagrada’- es un borrador de novela en curso. Ésta y otras entradas ya fueron registradas : siguiendo el tag de los enlaces, puede obtenerse el estado actual del avance del relato).

 

“El don del aire es como la celda de un panal, donde cada celda gesta la vida”

Dijo el brujo, y me sorprendió escuchar eso. ¿qué tiene que ver el aire con el panal, la colmena, de las abejas?

Busqué en los mitos algo acerca de las abejas. Y fuí sorprendido nuevamente. Démeter tenía sus sacerdotisas, en su culto, conocidas ellas con el apodo de Melisa, una de las tres hijas de Démeter que ayudaron a Zeus para que no sea devorado por Cronos.

 

Cuando esa Melisa fue muerta por una horda de mujeres enfurecidas, por no compartirle los misterios de la Diosa que la había iniciado, Démeter las castigó con una plaga de abejas.  En hebreo, abeja (“débora”) coindice con plaga (“déber”), a su vez sinónimo de aguijón, espina, o  peste también.

 

Seguí investigando sobre la celda del panal, o su diseño. La colmena ( una Diosa Reina, un puñado de cientos de zánganos, y todos los demás como obreras con labores específicas) es claramente un diseño jerárquico de la naturaleza. Digámosle de una arquitectura social nada democrática, por cierto. ¿De dónde provino una arquitectura social jerárquica en la naturaleza? ¿Solo los insectos como las abejas la tienen? Míticamente, el primer diseño social es jerárquico.

 

La miel (“meli”) es un alimento dorado, preciado. Por eso afirma que cada celda gesta la vida. Cada celda provee la vida a esa unidad colmenar. Mas solo aquella a la cual se coloca la jalea real, es la que llega a Reina. Un alimento divino. Un regalo de los dioses (Démeter en este caso) del propio cuerpo de los humanos (Melisa en este caso).

 

El don del aire -aire como metal según la filosofía oriental- es la capacidad de discriminar. Y si hago caso a lo que el brujo me dijo, el regalo divino de discriminar naturalmente las cosas y ordenarlas es similar al regalo de la colmena que nos hacen las abejas. Pero un en nivel superior del intelecto, el aire es el neuma, el flujo insuflado que dá Vida (con mayúscula). Y eso es otro regalo.

 

¿Qué tiene que ver el aire con el panal, la colmena, de las abejas? ¿Tal vez ese don del espíritu, es como una celda de un panal, donde se deposita el alimento dorado de los dioses para gestar la Vida?  Debo volver con el Bibliotecario para chequear estas claves.

 

 

(Recordé una reflexión de Carl Jung, en su visión de 1944 de la cárcel del mundo  – la visión de la tridimensionalidad [la “maya”] – y la comparé con las celdas del panal de las abejas. ¿Y si todo lo que podemos hacer como ser humano que somos es solo concientizar la miel [“meli”] de nuestra celda del panal, única realidad en donde se aporta a la unidad consiente? Qué diferente se sentiría a vivir en una cárcel. Gestar una vida del alimento recibido. )

 

 

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