Chamanismo Ainu (Japón)


CHAMANISMO AINU (Japon): UN CAMINO PROHIBIDO hacia EL CONOCIMIENTO UNIVERSAL

(La presente es traduccion autorizada al español del original en inglés de su autora, Sakurako Tanaka, en la revista Cultural Survival (USA, 2003), permiso otorgado por el editor de la misma)

 

Los Ainu son la población aborigen más grande de Japón. Descendieron de los primeros pueblos del archipiélago japonés, los llamados Jômon, que emigraron allí hace más de 10.000 años. Algunas poblaciones Ainu desarrollaron comunidades sedentarias en la parte septentrional del archipiélago que prosperaron hasta que las migraciones y la influencia del continente asiático empezaron a dominarlos hace aproximadamente 1.200 años. En el chamanismo ainu, los típicos chamanes y los ‘médiums’ -yá en tiempos posteriores-, supieron coexistir.

 

Según las tradiciones orales, los antiguos chamanes varones estaban caracterizados como líderes sociales que adivinaban y curaban. Los chamanes, particularmente los de Sakhalin, desempeñaban los papeles principales en ceremonias que duraban toda la noche e involucraban a la comunidad, durante la cual se bailaba, se tocaban instrumentos musicales y se cantaba para producir un estado alterado de conciencia (EAC).  Los EAC permitían que los chamanes realizaran “milagros”, incluyendo diagnósticos y profecías. En aquella antigüedad, los chamanes volaban, se transformaban en animales, tenían animales por parientes, controlaban espíritus, y ayudaban en la caza, la pesca y las guerras. En muchos poemas épicos ainu, los héroes de la cultura enviados del cielo como okikurumi, considerados mitad humano y mitad dios, lograban la madurez y el liderazgo a través de las experiencias de muerte y renacimiento. Las hermanas o aliadas, que también preveían cosas y realizaban milagros, ayudaban a estos héroes.

 

El chamanismo ainu tiene profundas raíces históricas y orígenes pluralistas y ha sufrido varias transformaciones. Los chamanes de esa antigua cultura eran hombres y mujeres y su trabajo consistía en participar en ceremonias y festivales durante todo el año. Antes de que ese chamanismo tradicional entrara en declive después del siglo XVII, la sociedad Ainu desarrolló una teocracia que funcionó con los rituales elaborados y un sistema complejo de creencias. En esos tiempos, algunos practicantes varones tenían el poder político y dirigían las fuerzas militares en tiempos de guerra. Con el tiempo se desarrolló una división de trabajo específica de género: los varones, maestros ceremoniales, llevaron a cabo ceremonias y sacrificios, y las mujeres médiums manejaron tratos prácticos con los espíritus. Curaron a los enfermos a través de las sesiones y de la medicina tradicional, desempeñaron los papeles de varias deidades en rituales dramáticos, y profetizaron mientras estaban “posesos”. Varios rituales de la justicia Ainu, tales como la prueba de agua caliente o rocas, podrían haberse originado en la práctica chamánica. Tales chamanes fueron conocidos por hacer sus trucos de magia, como la cuerda y la red de escape.

 

Posteriormente en este chamanismo predominaron las curanderas y médiums mujeres. Mientras que algunas curanderas conservan las características más de chamanas -como tener animales por parientes; manipular sus espíritus; y participar en ceremonias comunitarias, ritos, e incluso confrontando políticamente con las autoridades externas– la mayoría de ellas son más del estilo médium. Usan los EAC y las interacciones entre el espíritu y el mundo, y hacen curaciones, pero en lugar de controlar a los espíritus, se cree que están posesas por ellos, y en la mayoría de los casos no recuerdan lo que dicen o hacen durante tal posesión. Hoy en día, la palabra Ainu designa el acto pasivo de entrar en los EAC a través de la posesión, y esta capacidad por sí misma es suficiente para marcar el individuo como un médium, tuskur.

 

Hoy día, las tuskurs son la norma. Un diagnóstico y cura tuskur se hace a través de EAC, durante los cuales los kamuy (espíritus) y almas ancestrales pueden residir en la médium y proporcionar conocimiento del mundo de los espíritus, los tabúes y las hierbas medicinales.

 

Entre ellos, las personas con habilidades chamánicas son nombradas de acuerdo a lo que muestran. Una moderna Ainu de Nibutani, pueblo en la isla de Hokkaido reconoce varios tipos de habilidades, además de tus: ue-inkar (clarividencia), u-e-potar (encantamiento y la maldición), tek-e-inu (la mano de curación), e imu (una especie de trance espontáneo) (Nagai 1983). U-e-Inkar es un atributo clave de un sanador chamánico, y a estos son los llama ueinkarkur.

 

Los conceptos relativos a las prácticas chamánicas muestran un vocabulario especializado. Las personas más vitales en esta tradición chamánica no se etiquetan de tuskur. Las parteras (i-ko-inkar-kur, que significa “esto-lo-cual-ve”) han jugado un papel crucial en la transmisión de la sabiduría y habilidades espirituales y médico-fisiológicas del ainu. Mientras que ikoinkarkur no designa una categoría chamanística general, en la práctica las parteras han llegado a ser los guardianes más importantes y leales de la herencia sagrada de los ainus. (Nagai 1983)

 

Condiciones y tratamientos

 

Los curanderos Ainu trataron diversas enfermedades, tanto fisiológicas como mentales, a través de métodos y procedimientos altamente complejos que parecen estar basados ​​en una combinación de conocimientos quirúrgicos, fisiológicos y espirituales del cuerpo humano en su relación con el mundo natural y social. Los curanderos de la aldea de Nibutani, por ejemplo, trataron enfermedades y trastornos femeninos incluyendo problemas menstruales, deficiencia hormonal e incapacidad para producir leche materna; trastornos intestinales; de la piel; reumatismo y neuralgia; trastornos cerebrales incluyendo tumores y retraso mental; autismo y trastornos del comportamiento; así como el resfriado común, fiebre, y enfermedades infantiles. También proporcionaron tratamiento de reflexología. Usaban habitualmente hierbas medicinales (incluyendo gusanos de tierra vivos y también secos, corazones de animales y su sangre) así como piedras (“ojo de tigre”). La preparación y aplicación de estos medicamentos a menudo seguían un ritual consistente en kamuy-nomi (oración a los espíritus) y sus ofrendas.

 

Tuvieron cuidado al utilizar los recursos naturales porque creían que no sólo la sustancia material, sino también su fuerza vital, curaban la enfermedad: cuando una madre no podía producir leche materna, los ancianos o las curanderas, ejecutaban la ceremonia en la montaña para recibir el alma de un abedul blanco. El ritual comenzaba con una oración en la que se ofrendaba al árbol un palillo de oración de madera, y colgaban una faja alrededor de su tronco. Los ancianos bailaban y oraban al árbol, luego afeitaban la corteza interna y externa y la llevaban a la casa del paciente, donde era hervida en agua y administrada. El árbol entero moriría en unos pocos días más, otorgando toda su fuerza vital al paciente.
Una partera de Ainu

 

Aoki Aiko, de Nibutani, era una experta tuskur, ueinkarkur, y narradora de historias, pero lo que la hacía realmente “profesional”, era su formación como comadrona. Bajo esta categoría general, Aiko abarcaba los aspectos altamente esotéricos de la medicina tradicional ainu, impregnados tanto de aprendizaje espiritual como de conocimiento biológico y médico. Aoki Aiko también era vidente y sanadora con tekeinu.  Usaba tratamientos de moxa y acupuntura. Asistió en 550 partos, aproximadamente, incluyendo algunos con alto riesgo, sin un solo fracaso. Era analfabeta, sin educación formal. Fue entrenada por su madre, también ikoinkarkur, quien llevó a realizar a Aiko su primera asistencia en parto a los 19 años. A los 31, Aiko adquirió el tekeinu de su madre, quien falleció cinco meses después. Su tus comenzó a los 32 años, y sus ueinkar nueve años más tarde, después de una pelea con un cáncer. (Nagai 1983)

La gente visitaba a Aiko buscando consejo de los espíritus ancestrales, a través de estados “posesos”. Al adquirir las habilidades de clarividencia, el conocimiento vino a ella directamente en un estado ordinario, y ya no necesitaba inducir la posesión vìa EAC. Hizo ceremonias tales como la oración a kamuy. Hizo tratamientos quiroprácticos, prescribió y produjo más de 100 tipos de medicamentos tradicionales, y suplementos dietéticos. También manifestaba una condición espiritual emergente, a menudo mal definida conocida como imu, o “síndrome específico de la cultura”, manifestándose como EAC espontáneos.

 

La iniciación y la formación implican un proceso de aprendizaje de tareas y responsabilidades uno a uno. Para la iniciación, un anciano o pariente puede ofrecer oraciones; también pueden ofrecer oraciones en otras ocasiones, porque el sanador debe dominar más de una habilidad. Antiguamente los ancianos estaban involucrados en la iniciación de un chamán principiante. Hoy en día, sin embargo, la supresión del patrimonio chamánico ha causado una escasez de ancianos capaces de cumplir esta función, requiriendo de las chamanas para iniciar a los novatos por su cuenta, en presencia de testigos.

 

La historia oral revela que la tradición chamánica de Aiko no se formó por la raza, la sangre, el sexo o su casta social, sino por el conocimiento del mundo espiritual, kamuy ekupe kamuy orowano, o “aquello que viene del espíritu, lo divino.” De hecho, Aiko creía firmemente que todo recién nacido está dotado de amor divino y universal, e incluso los curanderos chamánicos son sólo una existencia pasiva guiada por esa fuerza universal.

 

En la primavera de 1995 cuando visité Aiko, ella estaba casi ciega y no podía caminar sin ayuda. Cuando me presenté como investigadora novata, volvió su rostro y me dijo, “¿Qué negocios tienes con esta pobre Ainu?”. Tomó mi mano izquierda para examinar las líneas y el tono de su voz cambió. -Tu mano es como la mía -dijo ella-. “Oh, pobre mujer, has recorrido un largo camino, tamashii no tomodachi [amiga de mi alma].”  Requirió a sus hijas a participar en el kamuynomi, para orar a mi espíritu guía. “Después de esto, realmente podrás ver, si pones esfuerzos. Pobre mujer, todo tipo de enfermos van a ir hacia ti. Tendrás enfermedades y dolor, todo tipo de problemas, y todavía no puedes morir, como yo. ¿Aún quieres seguir este camino? ” . Procedió independientemente de sus propias disquisiciones, o de las mías. Ofreció sake en un bol al espíritu del fuego, apefuchi kamuy, con palillos de oración. El espíritu del fuego vivía en una estufa de gas en lugar de un hogar tradicional. Me ofreció su humo, un cigarrillo japonés, y tomé un soplo.

 

Aoki Aiko falleció cinco meses después. Antes de que me avisaran de su muerte, me visitó en un sueño. Se paró a mi izquierda mientras observaba mucha sangre oscura que fluía desde mi abdomen hacia la tierra. Aiko dijo: “Si todo se ha ido, eso es bueno”. Hasta el día de hoy ella permanece tan cerca mío como nuestro primer encuentro. No le importó a Aiko si tenía ascendencia ainu, o “sangre” chamánica. Me dejó para encontrar estas raíces, tropezando con el silencio de un camino prohibido de descubrimiento que sigue siendo un tabú para los Ainu y los académicos japoneses. Desde entonces, pude saber que mi abuela paterna era Ainu, y la tía de mi abuelo paterno era curandera.
Cambio Cultural y Revival

 

Los problemas en la cultura actual Ainu derivan de los conflictos internos, la fragmentación de los conocimientos tradicionales, los estereotipos y la desigualdad de género. Hoy en día se cree ampliamente entre los Ainu de Hokkaidô que no es propia que las mujeres oren a kamuy; y que deben pedir permiso a los hombres. Un estudio histórico (Tanaka 2000) indica que las prácticas ceremoniales y rituales dominadas por los varones Ainu de Hokkaidô resultaron probablemente del contacto con los japoneses feudales, que estuvieron bajo la influencia del confucianismo y su sistema patrilineal durante el período Edo (1603-1867). Por otra parte, los Ainu, como resultado de una larga supresión de sus prácticas y creencias espirituales, tienden a negar tanto el valor de las mismas, como la existencia de practicantes chamánicos aún vivos.

 

El estatus tradicional de matronas y curanderos fue apoyado materialmente por la propia comunidad durante gran parte de la historia moderna de los Ainu. Sus servicios eran considerados voluntarios y tenían que combinar los deberes con el trabajo de subsistencia. Pero con la interrupción cultural, la destrucción de la unidad comunitaria y la creciente dependencia de los ingresos en dinero, las parteras perdieron su estabilidad económica. Privada de compensación comunitaria, Aiko no tenía dinero porque se comprometía a ayudar a otros a la luz del espíritu. Ella exigía poco o nada a cambio de sus servicios, y en consecuencia tuvo que vivir de la asistencia social para continuar su profesión. La gente de la comunidad temía, veneraba, llamaba y dependía de ella, pero la evitaba cuando no era necesaria. Conservó una esencia de la herencia Ainu que no podía ser comercialmente promovida ni exhibida permanentemente.

 

La cultura y el idioma ainu están en proceso de revitalización, especialmente desde 1997, cuando el gobierno japonés los reconoció como Pueblos Aborígenes de Japón y estableció una nueva ley y fondos para promover la cultura Ainu. Pero el resurgimiento de las prácticas chamánicas sigue siendo la tarea más problemática para aquellos que tienen acceso a esos fondos que ayudarían, porque gran parte de la esencia “mágica” o “espiritual” de la vida Ainu ha pasado a la clandestinidad, prohibida por ellos mismos. A medida que los ainus y el gobierno japonés se concentran en revivir su cultura al certificar detalles culturales que se perciben como únicos (como los retratados en exposiciones de museos dirigidos a los turistas), en lugar de centrarse en la estructura más profunda de la cultura ainu, tienden a justificar las prácticas chamánicas actuales asociándolos con las ceremonias públicas tales como iomante (ceremonia de oso-emisor). Pero al mismo tiempo, las mujeres que adhieren a las creencias y prácticas chamánicas tienden a ser marginadas dentro de la comunidad Ainu.

 

(*). Tus significa la práctica chamánica de la posesión, y kur es un significado honorífico “persona”. Tuskur ha sido interpretado como “persona honorable que lleva a cabo prácticas chamánicas”. (Irimoto)

(**) Un punto de vista mas academico, se puede consultar si le interesase acaso.